domingo, 4 de octubre de 2009

¡BIENVENIDOS!

HOLA AMIGAS Y AMIGOS.

Tuve un blog que abandoné hace unos cuantos meses y que me había hecho una paciente amiga (de estos chismes sé muy poco)


Vuelvo de nuevo y esta vez hecho por mi, lo cual implica que hasta que no aprenda un poco más, faltarán muchos detalles pero estoy seguro sabréis disculparme por ello.


Nace muy modestamente y sin aspirar a nada. Seguramente sólo servirá para que de vez en cuando plasme aquí mis cosas, no del día a día, que para ello ya hay persones que lo hacen muy bien, serán las vivencias de mis días sin importar si fueron pasadas, son presentes o serán futuras.


Me encanta escuchar anécdotas y me encanta todavía más vivirlas y luego poderlas contar.


Así, que fiel a mis necesidades a la hora d ponerme a escribir, hoy empezaré con dos. La primera tiene un sentido muy especial para mi por haberla escuchado personalmente de la persona que la vivió. Le debía un pequeño homenaje a este entrañable hombre tan cercano en mi vida, tan íntimamente unido a mi por lazos familiares. ¡VA POR TI, FELIX, CON TODO MI CARIÑO!


La segunda es otra experiencia pero esta vez vivida en mi añorada Sevilla.


No pretende que os gusta nada de lo que escribo, sería demasiado, tan sólo aspiro que a que no os desagrade algo.


Como siempre, a mis fallos, mi mala redacción, errores, mis comas mal puestas, mis tildes omitidos, mis olvidos de aquello tan elemental como: sujeto, verbo y predicado etc., espero vuestra comprensión. ¡Ah! Y no dudéis JAMÁS, en corregirme, siempre os quedaré agradecido si lo hacéis.


¡BIENVENIDOS Y GRACIAS POR ACOMPAÑARME!


UN ABRAZO




UN PASO AL FRENTE.



Oucrrió en el penal de Burgos, al poco de acabada la guerra civil. Año 1940


Un domingo cualquiera de ese año, los presos políticos forman en el patio del penal, es por la mañana. Todos están en filas, es la hora de entrar “libremente” a escuchar la misa dominical. Un guardián carcelero, repite con voz cansina cada domingo la misma pregunta: «El que no quiera ir a Misa que de un paso al frente» Hasta aquel día solo se escuchaba el silencio y los pasos de todos los presos caminando hacia la capilla del Penal.


Pero, aquel día fue excepcional, un preso, un militante de la CNT, se decide por fin y da el paso al frente. Todos se asustan, todos le miran con envidia al tiempo que con preocupación. El guardián está confundido, le manda salir de la formación y le dice que se quede en el patio, al tiempo que ordena al resto de presos políticos avanzar en formación a la Iglesia.



A la salida todos se apresuran a ir donde él. Tienen miedo, piensan que le pueden fusilar por eso. Pasa la noche y el “paseo” matutino no se produce, tampoco al día siguiente ni el jueves, ni el viernes ni el sábado.

De nuevo es domingo y a la misma pregunta, ya hay otros tres que se suman a no querer ir a Misa. En total aquel día fueron cuatro los que se quedan en el patio.


Pasa la semana “tranquilamente” (con toda la tranquila que se puede pensar de un penal donde cada día son ejecutados varios presos), pero ninguno de los de la “misa”.



Expectación ante la llegada del tercer domingo. Misma hora, mismo patio y misma pregunta. Esta vez sí, como un resorte la mayoría dan un paso al frente y manifiestan su deseo de no ir a Misa. Sólo unos poquitos se quedan en la fila para acudir al acto religioso. Ante aquel espectáculo desolador de deserciones religiosas, manda el guardián de nuevo formar y con voz autoritaria dice: « ¡TODOS A MISA! ¡ANDANDO!». No hubo nunca ni más preguntas ni más liberaciones. A partir de aquel domingo, TODOS “voluntariamente” volvieron los domingos a Misa.



Mi recuerdo cariñoso y emocionado para la memoria de la persona que me lo contó muchos años después y que fue el primero en dar el primer paso al frente aquel domingo de 1.940 en el tétrico Penal de Burgos. DESCANSE EN PAZ



¡OJALÁ SEA FELIZ!



Hay personas que pasan a nuestro lado sin que jamás volvamos a verlas ni siquiera sabremos nunca más nada de ellas, pero en un momento dejaron una pequeñita huella en nosotros que hace que su recuerdo perdure.


Ayer mismo, me acordé de dos personas con las que me ocurrió esa circunstancia. No sé qué será de su vida. Estoy seguro que nunca volveremos vernos ni sabré nada de ellas, como decía antes, pero su recuerdo, estoy seguro, nunca desaparecerá.


A veces uno puede sentir atracción por alguien aún sin haberle conocido nunca. Es el caso de un alcalde de un pueblo de la provincia de Sevilla, de Marinaleda, concretamente. A esta persona, a este alcalde, Sánchez Gordillo, siempre le he tenido un gran respeto y admiración (a pesar de todo) y tuve necesidad de ir hasta su pueblo. Quería conocer su ciudad.


Dejaré a un lado todo el afecto político que siento por este admirado personaje (a pesar de todo), ya que lo colateral es lo que me impulsa a escribir esta nueva entrada-comentario.


No estaba muy seguro el desvío que debía tomar para ir Marinaleda en la autovía Sevilla-Málaga, así que me detuve en un área de servicio a tomar un café y preguntar la carretera adecuada.


Me atendió una muchacha muy agradable, muy simpática a la vez que muy guapa. La pregunté por la carretera a Marinaleda. Al instante observé un brillo especial en sus ojos, me dijo con gracia andaluza la ruta a seguir para acabar confesándome: “¿Sabe?, mi novio es de Marinaleda” Me lo dijo con tal entusiasmo que no pude por menos que decirla que le debía querer mucho y estar muy enamorada. Sin ningún rubor, con total sinceridad, me confesó que sí. Me sonrió con una sonrisa llena de juventud, de vida, de ilusión que nunca he conseguido ni quiero olvidar. Me despedí y continué rumbo a Marinaleda.


¿Qué habrá sido de aquella muchacha? ¡Ojalá! sea muy feliz!

10 comentarios:

bate dice...

Te he visto por el blog de Pasión y he decidido hacerte una visita, y creo que soy el primer seguidor tuyo. Yo también soy sevillano, y lo llevo muy presente. Aunque hace ya una temporada grande que no piso mi tierra.

Un abrazo, y bienvenido.

Fernando dice...

Es una prueba, quiero ver como quedan los comentarios. Tengo que estar preparado por si tengo tantos y no puedo este chisme de mis cabreos con ese aluvión de misivas.

Fernando dice...

Gracias Bate: También te había leído en algunos de los blogs donde coincidimos. Gracias de verdad por tu visita, que como bien dices, es la primera.

Soy castellano viejo pero mis nueve años vividos en tu tierra fueron inolvidables. Añoro todos los días aquellas tierras y aquellos amigos que allí dejé.

Tengo que volver y volveré a Sevilla.

Gracias y un abrazo

F.J.eugenio dice...

Soy visitante habitual del blog de TELLAGORRI en donde te he visto publicar algun comentario.
Te deseo toda clase de éxitos y muchos lectores en tu nueva etapa "blogguera" , en definitiva todos buscamos lo mismo.
Espero ser tu segundo seguidor.
Un abrazo.

charneguet dice...

Entrañables tus historias Fernando, sobre todo la primera. Seguro que guardas muchas en el zurrón de los recuerdos. Compartirlas es la mejor forma de mantenerlas.
Un saludo

Pasión dice...

Hola Fernando, bienvenido al club, esto promete, no te preocupes de los "oropeles blogueril", lo más importante es escribir desde nuestras experiencias, lo que vemos y sentimos.

Un buen amigo me dijo: Pasión, como Europa, sé siempre tú misma, con tus limitaciones".

Un abrazo.

CARTASMARRUECAS dice...

¡¡¡Ya era hora!!!. Enhorabuena por el nuevo blog. Tengo apenas dos minutos y los aprovecho para darte la bienvenida y felicitarte. COn un poco más de tiempo te añado en mi lista de enlaces y me pongo en la tuya de seguidores, y te cuento una historia similar a esta de la chica de Sevilla, que me ocurrió hace un montón de años.
UIn abrazo

Fernando dice...

Estoy abrumado, nunca me había sentido más arropado. No puedo por menos que daros LAS GRACIAS MÁS SINCERAS por vuestra participación tan cariñosa. Me obligáis y lo asumo con entusiasmo, a colocar el listón de mi dedicación personal a este bello menester muy alto y espero no defraudar a nadie. A vosotras y vosotros y al resto de amigos que se quieran sumar a esta aventura, que al final, de ahí le vine su grandeza a estas páginas tan personales de todos nosotros, el principal motivo es siempre el mismo, COMPARTIR desde la afinidad o discrepancia.

Pasión, junto con Alfredo fueron los primeros en animarme a crear este rincón personal.

Bate, será siempre mi, el primero que visitó esté rincón, será algo parecido al recuerdo que siempre se tiene del primer amor, salvando muchas distancias, naturalmente

F.J.Eugenio, se quiso acercar hasta aquí y espero que siempre se sienta a gusto.

A Charneguet, le agradezco sus palabras sobre mis anécdotas. Al final cuando uno peina canas o no tiene nada que peinar, los recuerdos son nuestro mejor bagaje, no podríamos vivir sin ellos, no nos abandonarán nunca.

A TODAS VOOSTRAS Y TODOS VOSOTROS, GRACIAS DE NUEVO Y UN AFECTUOSO ABRAZO.

CARTASMARRUECAS dice...

Lo prometido es deuda: La historia.

Corría el despiadado invierno de 1998. En Madrid hacía un frío horroroso, como buen Febrero que era, y yo había llegado a la estación de Continental, en la calle Alenza. El vestíbulo de la estación era un hervidero (como recordará cualquiera que llegara a conocerlo) de gentes de todo pelaje y condición. Me llamó la atención, entre tanta gente, la presencia de una chica joven, morena, extraordinariamente guapa, un poco en el lado de acá de la belleza, vestida con un uniforme verde claro. Me extrañó que, con tanto frío, una viajera se hubiera atrevido a salir de tal guisa. La seguí cin toda la discreción de que fui capaz y cual no fue mi sorpresa cuando la vi acercarse a un carrito de limpieza y empuñar... una fregona.
Fue una imagen preciosa. Una verdadera princesa con una fregona en la mano. Diez minutos después llegó en un taxi mi novia de entonces, con la que tenía planeado pasar un fin de semana en Salamanca. Lo cierto es que el fin de semana fue un desastre, y nuestra relación no duró dos meses más. Si no hubiera tenido novia, creo que le hubiera dicho algo a la chica de la fregona. Cuando podía hacerlo, había desaparecido de Alenza. Son cosas que pasan.

Fernando dice...

Recuerdos que afortunadamente JAMAS olvidamos ni queremos olvidar nunca. Las pequeñas cosas siempre son el motor de nuestra vida.

¿Qué será, Alfredo, de la muchacha del uniforme verde? ¿Qué será de la muchacha del novio de Marinaleda? Prefiero no saberlo, eso me da oportunidad, cuando la recuerdo, de pensar que todo la salió bien y es ahora una mujer feliz.

Saludos.