lunes, 16 de noviembre de 2009

SGAE (Sociedad General de Autores)

Palacio de Longoria (Madrid) sede de la SGAE




Me alegro mucho que escritores tan importantes como José Luis Sampedro, salgan a la palestra de la vida pública y firmen un escrito denunciando a los mafiosos y golfos de la SGAE (Sociedad General de Autores) ¡Qué caraduras son! Son impresentables; pero mientras cuenten con el apoyo institucional que cuentan…sus tropelías seguirán a diario. De inmediato van a intentar cobrar la música que se puede escuchar en el “peluquero”, por ejemplo como ya lo empiezan a intentar o por leer el periódico en un bar por aquello que el cliente no ha pagado los impuestos al no ser el comprador del diario.

Una de las últimas genialidades recaudatorias, es de las que hacen época. Pretenden ni más ni menos que cada préstamo que hacen las bibliotecas públicas esté gravado por 20 céntimos con destino a los autores del libro “previo tamiz” de la ASGAE. Al final será una cifra impresionante de dinero. Porque de este gobierno y de la ministra de turno, lo consiguen todo.


El Sr. Sanpedro denuncia este nuevo atropello con energía y me vais a permitir que copie y pegue algunos de los párrafos más interesantes de su escrito denuncia.


Textualmente escribe:


« Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.


Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:


a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.


Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?


Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.


Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña»


Hasta aquí el resumen del escrito del Sr. Sampedro.


Será interesante hablar otro día de esas “gloriosos artistas”, vividores y caraduras profesionales que todos los días nos roben y estafan simulando que cantan o tocan un instrumento cuando en realidad solo mueven los labios o pulsan una tecla que no emite sonido para el espectador. Muchos de esos tramposos vividores son los que luego exigen pasta y pasta por escuchar sus discos en sitios públicos a través de sus amigos de la SGAE, con la complicidad de este gobierno. ¿Acaso cobran sus conciertos o actuaciones en TV con fotocopias en lugar de dinero oficial? Pues si cobran en euros verdaderos qué cantan de verdad.


¡GOLFOS, GOLFOS! ¡Que sois la mayoría de vosotros, unos golfos! Hay honrosas excepciones, que por otra parte no hacen más que cumplir con su obligación y siempre canta en directo. Me puedo referir, al menos eso dicen ellos, a “Raphael”, Serrat y alguno más supongo, pero la mayoría…, lo dicho, a vivir del cuento y a pasar por este mundo intentando que nos creamos que son “artistas” ¿De qué, preguntaría yo?






4 comentarios:

Elena dice...

Es una vergüenza. Yo reconozco que hay que proteger a los autores, pero éstos se pasan de protegidos.

Estupendo Sampedro. Menos mal que aún queda gente con cabeza.

Un beso.

Fernando dice...

Bien dices, Elena, estos y más todavía sus protectores, se pasan de la raya. Unos trincan dineros y los otros sus votos.

Un beso.

Anónimo dice...

No voy a comentar este post, aunque creo que tus quejas son fundadas.
He estado observando, otra vez,la ilustración del post del sábado...me recuerda el grupo-clase del que era tutora el curso pasado(4º de Primaria)
Así era mi grupo: niños de diferentes colores, culturas, procedencias...y, casi siempre, con la sonrisa puesta. Un trabajo muy gratificante del que me acabo de jubilar.
En un grupo de niños tan diversos no hacía falta insistir en la aceptación al diferente. Lo normal en el grupo era la diferencia. Era
fácil detectar(para los niños también) que la creatividad, la bondad o cualquier tipo de habilidad no son exclusivas de nadie y que las meras circunstancias(lugar de nacimiento, color...) no te hacen superior ni inferior.
Bueno, que...parece que el blog sea mío.

Un abrazo.
Isabel

Fernando dice...

Qué bella profesión la tuya, Isabel. Supongo que muy dura en ocasiones y gratificante en otras muchas más.

¿Hay algo más bonito que la sonrisa de unos niños? Creo que no.

No sé cuando empezaremos a entender que solo somos diferentes, nunca ni inferiores ni superiores por nada.

Mi cuaderno, Isabel, es de todos, de todos los que en él participamos. Por supuesto que es tuyo. Siempre he pretendido que fuera un espacio abierto y que mis comentarios tan solo fueran el reflejo de mis cosas pero que nunca deben condicionar a nada.

Gracias por tu visita.

Un cordial saludo.