domingo, 3 de enero de 2010

...me llamas por teléfono.





Una de las anécdotas, más “espectaculares” que me han ocurrido fue cuando trabajé en la Organización Nacional del sorteo del cupón diario.


Para evitar que el Gobierno Central y los Autonómicos con las competencias traspasadas en el tema de juegos, esta Organización, modelo en muchas cosas y mafiosa en otras, se vió obligada, para evitar que se pudieran autorizar y patrocinar sorteos paralelos que la perjudicaran, a admitir como vendedores del cupón a colectivos de personas con minusvalías diferentes a la concreta que ellos tienen.


En mi trabajo era muy habitual tener que estar con los vendedores. En esta ocasión concreta se trataba de una chica de unos 30 años, sorda de nacimiento, pero que con una extraordinaria facilidad, tesón e inteligencia, para leer los labios y entender perfectamente lo que se la quería decir y así poder hablar con ella con total soltura y corrección. Entendía y hablabla tan bien, que era muy difícil pensar que se estabas ante una persona sorda total. Ni te lo planteabas.


Ese día, como comento, estuvimos hablando de unos temas que teníamos pendientes. La conversación fue normal fluida como siempre y en el momento de la despedida, no tengo mejor ocurrencia que decirla: "Si tienes algún problema, me llamas por teléfono”. Se echó a reír me miró de arriba abajo y me dice:« ¿Llamarte por teléfono? Tú estas loco». Al instante me di cuenta de mi “metedura de pata”, nos echamos los a reír los dos. aunque yo confieso que un tanto cortado por torpe.


Seguro que ella se lo contó a sus compañeros, yo a los míos y a mi jefe ciego y quedé aquel día, seguro, por no ser el más listo de la clase, pero…así ocurrió y así lo cuento.


Mientras continué en aquel trabajo, volvimos a coincidir muchas veces y en todos los encuentros ninguno de los dos pudimos contener la risa al saludarnos. Nos hicimos muy buenos amigos y en fondo a ella sé que le gustó lo que me ocurrió. Mi compartimiento la demostró que su esfuerzo en leer y hablar correctamente, había merecido la pena. Nunca vi ninguna persona sorda hacerlo tan bien como ella.


Cuando convives a diario con personas con alguna discapacidad, cambias totalmente el concepto que muchas veces, injusta y torpemente se tiene de ellos. Son como tú y yo, totalmente normales y en muchos casos mucho más avispados. Tuvieron que esforzarse más que cualquier para sobrevivir con dignidad en esta jungla de la vida.


6 comentarios:

Elena dice...

Muy simpática la anécdota, Fernando.
Es verdad lo que cuentas, cuando convives con alguna persona disminuída físicamente, te olvidas de su discapacidad.
Son personas muy normales, como cualquiera, y eso no deberíamos olvidarlo.

Gracias por compartir esta anécdota, la verdad es que me has sacado una sonrisa.

Besos.

Pasión dice...

Te comenté en otra entrada que nunca compro lotería, sin embargo el cupón de la ONCE lo he comprado alguna vez por la labor que desempeñan con las personas ciegas y otras taras físicas, me hace mucha gracia la publicidad, son unos genios.

Vi una película americana sobre la vida de una profesora que inventó el método para comunicarse con los sordos-mudos. El guión supongo que será cierto, era sobre una familia americana acomodada que tenían una hija sorda-muda, la querían con locura, pero era una niña "totalmente incivilizada" debido a su discapacidad. La protagonista es profesora y logra que la vida de la jovencita sea más llevadera, impresionante. No recuerdo su nombre, a lo mejor tú puedes ilustrarnos merece la pena.

Estoy segura que tu amiga se lo tomó como sólo saben hacerlos ellos, tienen ese don. Aunque también se encontrarán con personas crueles.

Un abrazo

Fernando dice...

Hola Elena. Eso tiene de bueno, (aunque me apuntaba a los 25) el tener bastantes años y haber vivido intensamente. Hay muchos recuerdos y anécdotas aunque al final, sólo me quiero acordar de las agradables y curiosas, que del resto, mejor quedan en el cajón cerrado con llave.

En este mundo de minusválidos hay de todo, como es normal, hay gente estupenda, verdaderos amigos nobles, leales y hasta hasta mafiosos y drogatas, nada que no ocurra en la sociedad en general de la que ellos forman parte.

Hya una cosa (jamás se les preguntaba, ellos lo contaban si querían) que siempre estaba ahí en cantidad de conversaciones con ciegos por accidente o por enfermedad, ocurrida siendo jóvenes. Creo que en su totalidad se plantearon el suicidio, aunque gracias a los excelentes servicios sociales que tienen, les ayudaban muy positivamente para seguir caminando a pesar de todo.

Prepárate para leer, cuando sea, la anécdota de la hija de un ciego asturiano que fue de los niños llevados a la Unión Soviética durante la guerra civil y que volvió a España cuando yo trabajaba en esa Organización. Regresó sin apenas visión, acompañado de su esposa rusa y de su hija, bailarina del Bolshoi. La conocí personalmente por un tema de trabajo de su padre. Hablaba un poquito español, era superguapa y muy agradable. Aquel día no dejó de sonar el teléfono para preguntarme como era la hija del “ruso”. Y es que en esa casa, como es normal, la imaginación va mucho más deprisa que en otras.

Me alegro que mi comentario haya producido una sonrisa tuya. Es lo más agradable que podía leer. GRACIAS. Un abrazo.

Fernando dice...

Hola, Pasión, yo también recuerdo una película, cuyo argumento era el esfuerzo de una profesora con tesón y sobre todo poniendo mucho amor, para poder comunicarse con una niña ciega y sorda. Creo que era en América de Norte. Posiblemente hablemos del mismo tema y con toda seguridad era un caso real. Lo miraré.

Solo he conocido un caso. Era un muchacho de unos 16 años con esa terrible doble deficiencia; nunca había visto ni oído. Tiéne que ser durísimo para ellos y para todo su entorno aprender a comunicarse a base de tacto. Parece misión casi imposible, pero lo consiguen.

Tengo un gran amigo ciego, asturiano, ingeniero industrial prácticamente sin visión por enfermedad y… esquía. Un día le pregunté como lo hace y me dijo que muy sencillo. “Estoy siempre preparado, y cuando detecto que vine esquiando alguien en plan tranquilo le sigo y me pego a él”. Luego ya se buscaba la vida para regresar o le iba a buscar su hija. “¿Y si al que sigues cae por un barranco?, Pues nada, allí voy yo detrás y a rezar…”

Un abrazo.

carlota. dice...

Hola Fernando , pasé a desearte muchísimos años maravillosos .

Y leí también tú anécdota , si convives ,es como dices tú no llegas a notar nada y los tratas como lo que son ,simplemente personas .


Besos

Fernando dice...

Gracias, Carlota, por tu agrdable visita.

Yo también te deso todo lo mejor para ti, hoy, mñana, pasado, pasado mañana y pasado, pasado mañana y al otro.Siempre.

No he descubiero nada nuevo, lo sé. Todos afortundamente, a veces con terribles injusticias, somos iguales aunque nunca falta el "listo" que se lo cree y le hace sentirse diferente.

Un abrazo.