sábado, 7 de noviembre de 2009

Palmira, nos invita a reflexionar






Una amiga, Palmira, me envió hace tiempo, esta reflexión. Creo que merece la pena leerla, no una vez, sino muchas y sobre todo, cuando tengamos necesidad de ser nosotros/as mismos/as.

«Si elegimos sentirnos bien,

todos los días nos sobrarán

motivos para sentirnos bien;

si elegimos sentirnos mal,

todos los días nos sobrarán

razones para sentirnos mal.


¡Pensémoslo!


Y tal vez descubramos

que lo importante y decisivo

no es lo que pasa fuera de uno

sino lo que hacemos que suceda

dentro de uno mismo, y que no

son los otros,las cosas

o acontecimientos

los que nos hacen sentir mal,

sino nuestro modo de vivir frente

a todo...»


(Anónimo)

viernes, 6 de noviembre de 2009



Ellos lo pueden contar


Anoche, camino ya de casa tuve una agradable sorpresa. Me encontré con una amiga, con Marta (sé que el nombre nada os dice) Hacía varios años que no la veía, ha venido a su pueblo, nuestro pueblo a cuidar y estar con su padre mayor que está muy enfermo. Me dio mucha alegría poderla saludar de nuevo. Nos conocemos desde hace muchos años. Estaba acompañada por su marido, un almeriense simpático.

En mi época de currante en Bilbao, hace unos 15 años, un día, cuál no sería mi sorpresa, después de otros varios años sin vernos, nos encontramos. Estaba trabajando de peluquera justo enfrente de mi trabajo. Nos conocemos “desde siempre” como ocurre en la mayoría de los pueblos pequeños. Nunca tuvimos grandes amistades pero los dos sabíamos quienes éramos el uno y el otro y aunque había diferencia de edad (ella es más joven) nuca faltaba un saludo en nuestros encuentros casuales. El volvernos a ver aquel día nos resultó agradable y lo compartimos con una taza de café antes de empezar nuestros trabajos. Me contó que llevaba viviendo en Bilbao unos 10 años, que estaba casada y que tenía dos hijas, de unos 12 y 14 años; que a nuestro pueblo iba muy poco, tan solo a ver a su padre algún fin de semana. Normal que no nos hubiéramos vuelto a ver.

Volvimos a coincidir en varias ocasiones, hablábamos un poquito y si teníamos tiempos nos tomábamos un café. En otra ocasión, al final me confesó que su marido era Policía Nacional (ya me le había presentado para entonces tanto a él como a sus hijas, pero desconocía totalmente su profesión) Me dijo que estaba en la brigada que inspeccionaban los subsuelos de las ciudades, que llevaba unos tajes especiales y se metían por las alcantarillas a inspeccionar si en los trayectos sospechosos estaban limpios de alguna bomba. Nada agradable su trabajo pero como estaba mejor pagado aceptó el trabajo.

En siguientes encuentros, me fue contando más cosas. Otra, fue la angustia con la que siempre vivían. Sus vecinos de vivienda nunca debían saber que su marido era policía ni podía aparcar el coche enfrente de casa a fin de que no le pudieran ver que le inspeccionaba ni pudieran sospechar su profesión y así evitar el chivatazo. Todos lo guardaban con el mayor de los secretos intentando eludir que cualquier día pudiera volar por los aires. Nunca pregunté, ni ella me dijo, en qué calle vivía.; sólo supe el barrio.

Un domingo cualquiera que quisieran ir a la playa o darse un paseo en coche; su marido salía de casa, iba en busca del coche, le inspeccionaba por si notaba algo raro, luego arrancaba y se daba una vuelta por el barrio con la zozobra de que pudiera estallar. Cuando entendía que le tenía “limpio” volvía a casa y su familia, que le estaba esperando en el portal, se montaban en vehículo y se iban a pasar el día.

Así una semana tras otra, un mes tras otro, un año tras otro etc.… Vida de angustia de miedo ¿Su «delito»? ser una persona, un marido y un padre normal, pero Policía Nacional y eso para muchos monstruos es motivo suficiente para intentar matarle. ¡Serán miserables!

Ahora viven tranquilos, me contaron anoche, el marido se jubiló y se fueron a vivir a su tierra de Almería, donde ya vivía una hija. Ella, Marta, encontró trabajo de peluquera. La hija pequeña se ha casado y ya es abuela y me dijo que viven relativamente cerca los unos de los otros. ¡Por fin!, les sonríe un poco la vida, pero…la de muchos compañeros del marido quedaron rotas para siempre en el camino.

Muchas veces cuando veo a policías nacionales no puedo por menos que acordarme de Marta y su familia. Al menos, ellos lo pueden contar.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Pasando lista





Lo recibí ayer por correo, me lo envió una amiga. Supongo que estará saltando de ordenador en ordenador y para muchos no será ninguna novedad. A mi me ha hecho gracia y por eso lo quiero compartir con quien lo quiera leer.

«Un hombre, al pasar frente al Congreso de los Diputados, escucha un tremendo griterío que salía desde la sala:

"Ladrón, mentiroso, comisionista, difamador, chorizo, sinvergüenza, flojo de mierda, imbécil, timador, cabrón, corrupto, vendido, golfo, aprovechado, cara dura, falso, chupón, inútil, pesetero, maricón, estafador, vago de mierda, saqueador, gilipollas, bobo, oportunista, embaucador, tramposo, hijo de la gran puta…etc"

"El hombre asustado le pregunta al guardia de la entrada:
- Señor, ¿qué pasa dentro?, ¿se están peleando...?
- No, responde el guardia, ¡¡YO CREO QUE ESTÁN PASANDO LISTA !!»



¿Os dais cuenta de la ligereza, de la falta de respeto (al menos yo) con la que hablamos de nuestros políticos? Nunca jamás, creo que nadie se desprestigió tanto como ellos en estos momentos. Se lo han ganado a pulso. Han conseguido lo que buscaban, ser basura. De personas supuestamente respetables han pasado a ser chusma y ellos lo saben pero igual les da. Van a los suyo a ganar sus buenos dineros y a seguir comiendo la sopa boba sin dar palo al agua.


¿No seremos capaces los ciudadanos, alguna vez de pasarles factura en las urnas, no votándolos?








miércoles, 4 de noviembre de 2009

Esta semana…

Siempre insisto en lo mismo, es bueno recordar, nos ayuda a sentirnos bien. Nuestras vidas, al final ¿qué son, sino recuerdos? Todos los hemos vivido buenos, malos y regulares, pero afortunadamente siempre nos quedamos preferentemente con los primeros aunque los otros nunca los olvidamos del todo. Los más bonitos de recordar son aquellos que son capaces de dibujar, sin querer, una sonrisa de simpatía y agrado en nuestra cara.

Siempre recordaré el rostro de satisfacción de una muchacha andaluza cuando me decía que su novio era un pueblo concreto de Sevilla, como ya os contaba hace algún tiempo. También me impacto la de aquel muchacho joven que ayudaba a su padre en las noches cálidas de Sevilla, tocando la batería.

Tengo muchos recuerdos (cuantos más años, más se tienen) unos agradables y otros muchos que te dejan huella por impactantes.

En uno de mis últimos trabajos, antes de venir a Andalucía, tenía como misión visitar centros de trabajo de personas discapacitadas. Mi empresa estaba muy vinculada a esos colectivos y varias veces al mes lo hacía.

En la mayoría de las ocasiones mi visita se limitaba a ir en las oficinas de esos centros. Me entrevistaba con el director del mismo, cambiábamos impresiones sobre los temas que nos concernían y poco más. Rara vez me invitaban a visitar los talleres. Pero un día se rompió la tradición y me invitaron a que visitara el área de trabajo de las trabajadoras (era un centro para mujeres con discapacidad) Gustosamente accedí. Entré en una nave de unos 500 m2. A la entrada y visible a todas las trabajadoras, había una gran pizarra, donde puede leer: “ESTA SEMANA CAMISAS VERANO POLICIA LOCAL”.A partir del pasillo a lo largo de la nave (bien acondicionada, grandes ventanas y aire acondicionado) una enorme cantidad de máquinas de coser, unas cien calculé, y sentadas junta a ellas trabajadoras de diferentes edades, las había jovencitas y ya maduras pero con algo en común, todas eran SORDAS. Me impactó el silencio, me impactó el ruido de los motores de las máquinas. Ni una sola voz. Todo eran gestos con las manos o con los labios entre las que se tenían algo que decir. Pero el silencio… ese silencio mientras las veía coser y coser, nunca lo he podido olvidar. Más de 100 personas adultas y prácticamente sólo silencio.

Impresionante. Os prometo que deja huella. Aquella época de mi vida, me hizo aprender muchas cosas y valorar otras que en mi mundo alegre o triste pero bullanguero y gritón, creía no existían.

Saludos


martes, 3 de noviembre de 2009

A mi amiga, ISABEL, catalana, española, demócrata, progresista y por encima de todo, MEJOR PERSONA.








La historia se repite. El pueblo liso y llano siempre muy por encima de la chusma de los políticos que nos tocado a todos padecer, sufrir y pagar.


Norte, sur etc. etc. Da igual, en todos las partes, en todos los partidos lo mismo. Políticos corruptos, políticos robando, políticos enriqueciéndose a costa de los dineros de los demás. Es vergonzoso la ola de desvergüenza qué estamos sufriendo.


Y siempre, el pueblo por encima de esta gentuza, pero obligados a soportar la humillación que supone ese expolio en lo material y moral.


Tengo amigos en todas las partes de España, conozco en todos las regiones gentes extraordinarias, incluso algunos militantes honestos en partidos políticos, que al final, tendrán que salir huyendo para poder seguir manteniendo su honradez y dignidad. No nos merecemos estos gobernantes.


Recientemente he estado en Cataluña. Como siempre, me ha encantado, me he sentido muy bien rodeado de mis amigos catalanes. Son personas excelentes, como lo son la mayoría en todas las partes. Hartas están de muchos de sus políticos como ocurre en todos los lados. Son la mayoría de los catalanes, gentes preparadas, honestas que se preocupan por trabajar por defender su identidad siempre en sintonía con todos; gentes que suman y que jamás restan. Personas que no se merecen, como no se merece nadie, lo que están viviendo, padeciendo y soportando por parte de algunos de los políticos de su tierra.


Quiero hoy, mejor que mañana, alzar mi voz por la incomprensión que muchas veces e injustamente soportan desde otras partes de España (viceversa lo mismo, por supuesto) porque al final, el mejor y más justo adjetivo para definirles, es decir que son personas normales y solidarias. Ni que decir tiene que hay otros colectivos de catalanes, afortunadamente no son mayoritarios, que no merecen ni el respeto ni la comprensión de nadie, como por desgracia ocurre también en demasiadas partes de España.


En nada somos diferentes y pobrecito quién se lo crea. Nadie es más que nadie por motivos de lengua, religión o lugar de nacimiento. En ese error caen todos los nacionalistas y a veces también, quien presume de no serlo. Allá ellos.


¡Brindo, por la solidaridad e igualdad entre todas las personas honestas y dignas de cualquier punto de España!


Cordiales Saludos.



PD: Con tantas historias nacionalistas, independentistas etc., me pierdo un poco. Espero no haberme equivocado y haber puesto el escudo oficial catalán.



lunes, 2 de noviembre de 2009

Todavía quedan algunos.

Tomás de Torquemada. Inquisidor Mayor del Reino.



Aún quedan por el Mundo muchos discípulos de Torquemada. Algunos que se creen libres de ataduras, se sienten protagonistas progresistas, abiertos al diálogo; que aman las supuestas doctrinas de liberalismo que se viven allende de fronteras y eso les debe hacer sentirse más especiales, más importantes. Pero al final, tienen como único estandarte el no aceptar otro pensamiento que no sea coincidente con el suyo.


Me recuerdan tiempos pasados donde obligatoriamente imperaba el pensamiento único (conmigo o contra mi). Ahora mismo se me va la mente hasta la Alemania de los años treinta del siglo pasado o a la Unión Soviética de los años cuarenta o incluso a la España del propio Franco; aunque en el fondo, les gustaría más volver a los tiempos de Torquemada, en los que no se consentía que nadie no pensaran como ellos y si se atrevían a hacerlo... les marcaban con el signo del diablo rojo y al final, acababan como acababan.


¿Qué podemos hacer? Muy poco, sólo compadecernos de estas personas que cada día abundan más, que no saben vivir sin el halago ajeno, la lisonja, que van de redentores y engañadores de sus propias limitaciones. Son así de torpes, aunque a lo mejor, tengan títulos del saber adornando las paredes de su casa. Pero… el hervor de la vida, de la calle, nunca le saborearon y se les nota.¡ Vaya si se les nota! y así les va.


domingo, 1 de noviembre de 2009

Iraq, seis años después.



Han pasado más de seis años y la matanza de civiles continúa un día sí y otro también en Iraq. Por eso y aunque estos comentarios los leen muy pocas personas si alguno de ellos fue de los que pregonaba y justificaba el “SI A LA GUERRA”, me gustaría preguntarle la sensación que tienen ahora viendo lo que todos podemos ver.


Más de un millón de muertos, la mayoría iraquíes, millones de mutilados, un país desolado, con infraestructuras destruidas por la guerra. Sin reconstruirse ni los buenos hospitales que tenía, ni las escuelas ni las universidades, ni el tejido industrial y social que había en la época de Saddam, el monstruo de todos los monstruos según los amigos del SÍ A LA GUERRA. Un país donde todos los días mueren en atentados cientos de personas, un país donde las mujeres han tenido que volver al velo y pasado mañana al burka por culpa de los fanáticos islamistas religiosos. Un país sin esperanza, sin porvenir, ni futuro; pero eso sí, rico y con petróleo y enriqueciéndose muchos a su costa. No era baladí el grito de muchos que apostaban por el NO A LA GUERRA, cuando denunciaban que esa guerra se había convertido en un intercambio de petróleo a cambio de sangre humana, tan roja y no menos digna que la nuestra.


Hoy nos rasgamos las vestiduras por el islamismo radical que avanza y avanza como mancha de aceite y nos olvidamos de tantas cosas que ocurrieron hace seis años.


Un país donde los niños se mueren por hambre y falta de atenciones médicas. Un país donde los hospitales no existen. Un país que era ejemplo por la sanidad que tenia en tiempos del “malvado” Sadam. Un país que tenía un nivel altísimo educativo impartido en sus colegios y universidades y con unos centros de aprender y saber que eran un ejemplo único en el mundo árabe, que no en el fanático musulmán.



Un país que había que destruir para enriquecerse luego reconstruyendo; para quedarse con su petróleo y sobre todo porque era un nido de armas de destrucción masiva. Por cierto ¿Dónde están esas armas? ¿Aparecieron? ¡Qué vergüenza! se manipularon y se cambiaron las interrogaciones del informe, donde figuraban que eran meras sospechas por signos de exclamación afirmativos.


Se agolpan mis recuerdos; veo sus caras, sus nombres, sus miradas de los señores del «SÍ» a la guerra. Les señalo a todos con el dedo y les digo: Tú; tú, tú y tú también y todos los demás ¿estáis orgullosos, vuestra conciencia está tranquila por el apoyo que disteis al terrorismo de estado internacional y legal, para destruir una nación y un pueblo? ¿Me decís un solo aspecto, uno solo sería suficiente , en el que Iraq ha mejorado tras la guerra?


¿Creéis que era necesaria la guerra en Iraq? Y sí lo creéis y alguno de vosotros, los que ayer, hoy o mañana justificasteis el «SI» quiere contestar; ¡qué lo haga por favor!, pero con argumentos reales y no con hipótesis y ambigüedades que al final no son más que botes de humo de colorines. ¿Alguna vez os parasteis a pensar en el pueblo Iraquí es el que más ha sufrido, sufre y seguiré sufriendo esta barbarie de atrocidades día a día? Esas madres que ven morir a sus hijos, esas familias rotas para siempre. ¿Es que acaso no se os abren las carnes al ver tanto dolor? ¿Todavía creéis que mereció la pena la guerra? No me vale lo de la ONU, porque es una institución inoperante e ineficaz, sumisa a los intereses y dictámenes de los EEUU. Sus miembros siempre apoyarán lo que le interese el amo del mundo, el criminal de guerra como lo es el presidente Bush. ¿No os repugna verles sonreír en la foto a él y a sus dos perros falderos, mientras preparaban una carnicería humana?


Cada día estoy más convencido, que no estando bajo la bandera de partido alguno, bajo ninguna sigla vendida siempre al poder de turno… íbamos miles de ciudadanos independientes, sin ataduras políticas, pidiendo el cese de la guerra y de esa matanza. Y Gritamos con fuerza «NO A LA GUERRA» y lo hicimos en Sevilla, en Madrid y en todo el Mundo y en la calle San Fernando de la capital hispalense delante de la sede del PP y en la plaza de España en la delegación del Gobierno Central y delante del consulado de USA, mientras Aznar y compañía seguían hablando de la existencia armas de destrucción masiva, de armas químicas del pérfido Saddam.



Y orgullosamente tristes caminamos bajo un sol primaveral, las más de 70.000 personas que recorrimos la distancia desde El Puerto de Santa María hasta Rota para protestar por la guerra en las puertas de la Base Americana. Muchos, la mayoría, fueron caminando al son borrego y pesebrero de sus siglas y de sus organizaciones, ¡maldita sea la gracia! no sé qué pintaban allí aquel domingo muchos de ellos, cuando llevaban muchos años sin aparecer en las anteriores concentraciones contra la presencia norteamericana (claro, esta vez había cámaras de TV). Pero éramos muchos los que pedíamos el fin de la guerra y reclamábamos que cesara la sangría de seres humanos. Lo hacíamos, sin ninguna atadura, bajo la bandera limpia sin símbolos; sólo nos arropaba la de nuestra propia conciencia en nombre de un MUNDO sin guerras.


Pero la guerra de Iraq empezó hace seis años y desgraciadamente continúa. Hoy, desde el recuerdo de aquellos trágicos días ¿Alguno se atreve a decir que estabais en posesión de la verdad y que la guerra era una necesidad, al tiempo que nosotros los del «NO», éramos los equivocados?


Cordiales saludos.